- El mito de la loba capitolina es un símbolo clave en la fundación de Roma.
- Rómulo y Remo fueron amamantados por una loba en la cueva del Lupercal.
- La famosa escultura de la loba capitolina podría ser medieval, no etrusca.
- El emblema de la loba sigue vigente en la cultura y símbolos de Roma.

La historia de la loba que amamantó a Rómulo y Remo es uno de los mitos más representativos de la fundación de Roma. Este relato ha sido transmitido a lo largo de los siglos, influyendo en el arte, la cultura y la identidad del pueblo romano. Pero, ¿qué hay de cierto en esta historia? ¿Cómo ha evolucionado a lo largo del tiempo? En este artículo exploraremos en detalle las distintas versiones del mito, su simbolismo y su impacto en la sociedad romana.
La figura de la loba capitolina es mucho más que una simple narración legendaria. Desde sus orígenes míticos hasta su reinterpretación en la Edad Media, esta representación ha sido objeto de estudio e incluso motivo de controversia en cuanto a la datación de su escultura. Acompáñanos en un recorrido por el pasado para comprender mejor la importancia de este símbolo en la historia de Roma.
El mito de Rómulo y Remo
Según la tradición romana, la historia comienza en Alba Longa, ciudad fundada por Ascanio, hijo del héroe troyano Eneas. Allí gobernaba el rey Numitor hasta que su hermano, Amulio, lo destronó y decidió eliminar cualquier posible descendencia que pudiera reclamar el trono. Para ello, obligó a su sobrina, Rea Silvia, a convertirse en vestal, lo que implicaba un voto de castidad.
Sin embargo, los dioses intervinieron en la historia. Marte, el dios de la guerra, dejó embarazada a Rea Silvia, quien dio a luz a los gemelos Rómulo y Remo. Al enterarse, Amulio ordenó que los recién nacidos fueran arrojados al río Tíber, pero la corriente los llevó hasta la base del Monte Palatino, donde una loba los encontró y los amamantó en su cueva conocida como el Lupercal.

La loba capitolina y su simbolismo
La imagen de la loba que amamanta a los gemelos se convirtió en un símbolo de la ciudad de Roma. Representa la protección divina, la supervivencia y la fundación de una gran civilización. En la sociedad romana, este animal estaba estrechamente vinculado con Lupercus, un dios asociado con la fertilidad y la naturaleza salvaje.
Existen interpretaciones que sugieren que la loba podría haber sido en realidad una mujer. En latín, la palabra “lupa” también se utilizaba para referirse a las prostitutas, lo que ha llevado a la teoría de que posiblemente fuera una sacerdotisa o una mujer que acogió y crió a Rómulo y Remo junto a su esposo, el pastor Fáustulo.
La datación de la escultura de la loba capitolina
Uno de los mayores debates en torno a este mito es la datación de la famosa escultura de la Loba Capitolina, que se encuentra en los Museos Capitolinos de Roma. Tradicionalmente se consideró que esta obra pertenecía a la época etrusca, alrededor del siglo V a.C. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que la estatua en realidad podría ser medieval, datada entre los siglos XI y XII.
Esta teoría se basa en análisis realizados sobre la técnica de fundición utilizada en la escultura, que no se corresponde con la de la época etrusca. Además, se descubrió que las figuras de los gemelos fueron añadidas posteriormente, en el siglo XV, durante el Renacimiento.

El mito en la cultura romana y su expansión
El mito de la loba y los gemelos fundadores no solo quedó arraigado en Roma, sino que se extendió a otras regiones. En Italia, la ciudad de Siena adoptó a la loba como un símbolo propio, basando su identidad en la supuesta descendencia de uno de los hijos de Remo. En los siglos posteriores, esta imagen fue utilizada en escudos, emblemas y monedas.
Incluso en la actualidad, la loba sigue siendo un emblema del fútbol italiano, apareciendo en el escudo del AS Roma. En varias ciudades europeas se pueden encontrar monumentos que representan a la Loba Capitolina, manteniendo viva la leyenda de los orígenes de Roma.

A través de los siglos, la historia de la loba que amamantó a Rómulo y Remo ha trascendido la mitología para convertirse en un símbolo perdurable del legado romano. Más allá de las disputas sobre la autenticidad de la escultura original, el relato sigue siendo un pilar de la identidad cultural de Roma, reflejando el poder, la resistencia y el destino de la ciudad eterna.

